Páginas interiores. Jacky Beneteaud-Sthépane Courvoisier.

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El tiempo serpentea y juega con los personajes: Ella una lectora y Él un escritor. El tiempo también juega con el lector, enredándolo y desorientándolo en su telaraña.

Los tiempos de la narración se desdoblan, se duplican y por ende las historias suceden dos veces pero no de las mismas formas. Hay una duplicidad en el tiempo y en el espacio.

 

Ella y Él comparten el mundo onírico: Él habita sus sueños y Ella vive en los suyos. Ella está recreada en su escritura, Él por su parte existe en Ella por medio de sus lecturas.

Geometrías; círculos concéntricos y una espiral de sucesos y posibilidades entre los dos antes de que todo acabe…antes que esa ciudad futurista y frágil en la que habitan sucumba ante el desgaste.

Aspecto gráfico: La atmósfera del dibujo (su color y composición), logra transmitir al lector una ciudad al límite, muestra de una forma veraz la urbe de un futuro casi inmediato, distópico, donde la incertidumbre y la inquietud de las personas por las existencia del mañana es constante, permanente.

Los escenarios de esta historia son dos: el primero, una biblioteca, que es el refugio de ambos, donde se persiguen, se sueñan, se leen y se escriben. Existen y llegan a ser  únicamente entre miles de libros y pasillos casi infinitos de estanterías. El segundo escenario es la ciudad, una ciudad de calles frías, nubosas, lluviosas. Una ciudad triste, descolorida y desdibujada.

Las viñetas y los dibujos cobran más relevancia que las palabras, es al fin y al cabo una historia de miradas, de palabras  adivinadas con las miradas, es una historia de silencios profundos, como los de una biblioteca. Los dibujos, los trazos y las texturas son gruesas, fuertes y firmes, dueños de un carácter  fuerte dentro de la narración visual.

Ficha del libro: Título: Páginas interiores. Autor: Jacky Beneteaud- Sthépane Courvoisier. Editorial: La cifra editorial/Rey Naranjo editores/Editorial Nortestación.      Páginas: 62.

 

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Bonsái. Alejandro Zambra

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BONSÁI, EL LIBRO QUE PUDO SER Y NO FUE, COMO EL TIEMPO PERDIDO.

Comenzar revelando el final de la historia y el destino de los protagonistas es arriesgado y atractivo. “Al final ella muere y él queda solo,…” así comienza esta enana narración un poco más pequeña que un bonsái.

Ser escueto y casi exacto con las palabras para ganar tiempo en el tiempo de la narración. Ir al centro, al nervio de la historia: la relación de Emilia y Julio y contarla desde un pasado que fue, algo que fueron, que ya no son y que nunca volverán a ser, el resto como dice Zambra es literatura… o quizás no, solo enunciación.

El libro es un esqueleto, un esbozo simple y rápido de la historia, sin profundidad. Es como una esencia disuelta o esparcida, que dice poco o nada, que ya ha perdido sus verdaderas emociones.

Emilia y Julio, Julio y Emilia; un amor que lleva el ritmo de los libros leídos en compañía. Una relación que simulaba los personajes de las obras conocidas. Son un final que advirtieron desde que leyeron Tantalia, un breve relato de Macedonio Fernández.

Este pequeño libro cae fácilmente en intensidad, pierde y se desorienta en la emotividad y la imaginación. Parafraseando un poco al autor: ésta es, entonces, una historia pesada que se pone liviana.

Ficha del libro: Título: Bonsái. Autor: Alejandro Zambra. Editorial: Anagrama. Páginas: 94.